Un milenio antes del nacimiento de Jesucristo se supone que el estrecho de Bering estaba cerrado por el hielo, con lo que facilitó una vía de penetración a varios grupos de población euroasiática que se veían acosados mortalmente en sus lugares de origen. Así se formaron las distintas tribus americanas que encontraron Cristóbal Colón, los exploradores y colonizadores del Nuevo Mundo.
Las tribus más importantes fueron las mayas y las aztecas, y ambas dieron forma a una astrología muy distinta a la China y a la Occidental. Pero después de un profundo estudio de las mismas, se llega a la conclusión de que existen unas constantes en todas ellas: Sol, Luna, Tierra, Agricultura, etc. Porque el hombre precolombino enfrentado al misterio de su futuro elevó la mirada al cielo y quiso encontrar una forma de predicción. El mejor recurso lo halló en otro método de interpretar la Astrología, acaso queriendo evocar los que utilizaban sus antepasados de la India, Persia y Caldea. Así nació el horoscopo maya.
El pueblo mexicano que se desarrollo en la plenitud en el siglo XV, nos deja a través de su mitología constantes referencias a un profundo conocimiento de la bóveda celeste. Recuperan el extraordinario conocimiento de los Mayas y lo aplican en su sociedad. Los códices recuperados nos indican un calendario con 365 días divididos en 18 meses de 20 días.