El instinto de conservación de los hombres nos ha impulsado siempre a buscar la manera de protegernos. Además de los métodos convencionales, existen talismanes, objetos que poseen un poder: los amuletos de protección.
Distintos amuletos de protección:
La cruz de Caravaca: este amuleto sintoniza con la voluntad divina. Su poder depende principalmente de la fe del portador. Sirve para proteger de peligros, enfermedades y malas energías.
La mano de Fátima: es un amuletos de origen islámico. Cada dedo de la mano representa una virtud: fe, ayuno, caridad, peregrinación y oración. Sirve para atraer la buena suerte y para proteger de las enfermedades.
La media Luna: Sirve para favorecer la fertilidad y protege a los recién nacidos.
Ankh (La cruz ansada egipcia): representa la vida en su faceta de eternidad ya que no sólo tiene en cuenta la vida terrenal. Además de ser considerado como amuletos de suerte, sirve para favorecer la longevidad y la sabiduría.
El escarabajo: En Egipto, se consideraba el animal sagrado de la protección, además de asegurar una muerte digna y un feliz paso a la “otra vida”.